ARISTÓTELES

 

“El bien del hombre es una actividad del alma de acuerdo con la virtud” –Ética a Nicómaco

 

(Fuente: Denise, Peterfreund y White, Great Traditions in Ethics, Belmont (Ca.): Wadsworth, 1996.)

 

Nació en Estagira, Macedonia, en el 384 a.C. Su padre (Nicómaco) era naturalista, médico de Amnytas II, padre de Filipo de Macedonia. A la muerte de su padre, cuando tenía 18 años, Aristóteles se estableció en Atenas, para estudiar con Platón. Permaneció en la Academia hasta la muerte de Platón, en el 347 a.C.

 

Era el mejor discípulo de Platón, pero no el más fiel a sus ideas. Tal vez por eso no fue el elegido para suceder a Platón al frente de la Academia (el elegido fue Espeusipo). En el 343 se convirtió en tutor de Alejandro de Macedonia, cuando éste tenía 13 años. No parece que Aristóteles ejerciera mayor influencia sobre las ideas políticas de Alejandro. Se sabe que Alejandro patrocinó algunas de las investigaciones de Aristóteles en ciencias naturales.

 

A la edad de 49 años, Aristóteles volvió a Atenas y fundó el Liceo. Fue el período más productivo de su vida. Se supone que escribió más de 400 obras, y que dirigió numerosas investigaciones botánicas y zoológicas. Tuvo una de las mayores bibliotecas del mundo griego. A la muerte de Alejandro, en el 323, Aristóteles abandonó Atenas. Se supone que fue acusado de difundir doctrinas peligrosas, tal como Sócrates lo había sido 76 años antes, pero Aristóteles, contrariamente a Sócrates, sí aceptó el exilio. Murió en Calcis, en la isla de Eubea, al año siguiente.

 

Según su propia clasificación, los escritos de Aristóteles tratan de ciencias teóricas (Metafísica, Física, De Caelo, De Generatione et Corruptione, De Anima), de ciencias prácticas (Ética Nicomáquea, Ética Eudemia, Política), de ciencias productivas o poéticas (Retórica, Poética), y de lógica (Organon).

 

 Históricamente, la Ética Nicomáquea es el primer tratado sistemático de ética en el mundo occidental. Pertenece a la tradición comenzada por Sócrates y continuada por Platón, que enfatiza la supremacía de nuestra naturaleza racional y la naturaleza teleológica del universo. Pero las ideas morales de Aristóteles difieren de las de Platón. La diferencia arranca de sus diferentes concepciones de la naturaleza última de los principios morales, lo cual es consecuencia de sus respectivas posiciones metafísicas. Aristóteles no está de acuerdo con Platón en que los objetos singulares son inteligibles sólo por participar de las formas o ideas inmutables que existen en sí mismas y fuera de las cosas. Según Aristóteles, las formas que hacen comprensibles las cosas no pueden existir separadas de ellas. Los objetos individuales, para Aristóteles, son una unidad de un principio universal (la forma) y de un principio de individuación (la materia): no hay forma sin materia ni materia sin forma. Consecuentemente, Aristóteles rechaza la concepción platónica según la cual los juicios morales de la vida diaria presuponen un “bien”, independiente de la experiencia, personalidad y circunstancias. Él insiste en que el principio moral básico es inmanente a las actividades de nuestra vida diaria, y que sólo puede ser descubierto mediante el estudio de esas actividades.

 

Aristóteles comienza su investigación preguntándose qué es lo que la gente desea. Encuentra que los honores y las riquezas son inadecuados. Señala que el último fin buscado por la gente debe ser uno que es, en primer lugar, suficiente: aquello que en sí mismo hace la vida deseable y que no necesita nada más. En segundo lugar, debe ser final: esto es, deseable por sí mismo y no por otra cosa. En tercer lugar, alcanzable. Sólo la felicidad cumple con estos requisitos. Pero lo que queda por investigar es la naturaleza de la felicidad y cómo alcanzarla.

 

Siguiendo a Platón, Aristóteles sostiene que la felicidad puede explicarse en términos de razón, que es la función o actividad propia de los seres humanos. En su sistema filosófico, sin embargo, esta idea queda modificada por los conceptos de actualidad y potencialidad. Así como una semilla actualiza su potencialidad al convertirse en un árbol, la gente actualiza su potencia distintiva al vivir la vida según la razón. Para Aristóteles, esto significa que la felicidad depende de la actualización o completa realización de nuestra racionalidad.

 

La consideración de las condiciones que se requieren para alcanzar la felicidad lleva a Aristóteles a considerar qué es la virtud. Para él, así como para otros filósofos griegos, la virtud se refiere a la excelencia de una cosa, y por lo tanto a su disposición para ejecutar con perfección su función propia. Por ejemplo, un cuchillo “virtuoso” es un cuchillo que corta bien, como un caballo virtuoso es el que corre bien y un médico virtuoso el que sabe curar. De la misma forma, una persona virtuosa vive de acuerdo con la razón, al desarrollar su potencialidad. Pero existen dos tipos de virtudes: las morales y las intelectuales. Las morales tienen que ver con la elección de acciones de acuerdo con principios racionales. La contemplación de las verdades teóricas y el descubrimiento de los principios racionales que controlan las acciones cotidianas dan lugar a las virtudes intelectuales. Pero si bien la contemplación es una actividad que puede llevar a las personas a la más alta felicidad, está limitada a unos pocos. Las virtudes prácticas, en cambio, están al alcance de cualquier persona.

 

Aristóteles, de acuerdo con la tradición griega, enfatiza el valor de la contemplación, pero al mismo tiempo está impresionado con el hecho de que la gente vive la mayor parte de sus vidas al nivel de la decisión práctica. Según él lo ve, los hábitos necesarios para alcanzar la virtud moral no son asunto personal, sino que se forman en una estructura sana, en términos sociales y legales.