Filosofía del Hombre
Notas de clase. Sesión 15: Berkeley y Hume.
David Hume
Datos biográficos: 1711-1776. Escocés, se crió en las afueras de Edinburgo. Contemporáneo de Voltaire y Rousseau. Viajó mucho por Europa. Tratado sobre la naturaleza humana, cuando tenía 28 años (1739). Otras obras: Investigación sobre el conocimiento humano (1748), Investigación sobre los principios de la moral (1751).
Ideas centrales del Tratado: el conocimiento de la naturaleza humana debe abordarse de forma científica (naturalismo). Los hombres somos fundamentalmente criaturas de instinto y hábito; nuestra vida mental está dominada más por la pasión que por la razón; nuestras creencias se forman por mecanismos de asociación y de costumbre, más que por reflexión a priori; nuestra vida moral es el resultado de los sentimientos moldeados por las convenciones.
La teoría del conocimiento de Hume es una aplicación detallada de una tesis: que la creencia es más un acto de la parte sensitiva de nuestra naturaleza que de la parte cogitativa. La mente tiene sus propias leyes de asociación: unas ideas llevan a otras y son invocadas por las impresiones; los sentimientos (o pasiones) también tienen sus leyes de asociación: el placer nos lleva a amar, y el amor a la benovolencia. Nuestras creencias fundamentales son el producto de estas leyes asociativas de la imaginación, no del razonamiento, como creen los racionalistas.
Hume trata de probar esto en tres áreas fundamentales: (1) en su análisis de la causalidad y de la inferencia, él argumenta que nuestra creencia en la regularidad causal es producto de la costumbre: estamos habituados por experiencia a esperar que las secuencias naturales se repitan. La impresión de una causa conocida invoca la idea de un efecto usual, y luego nosotros proyectamos esta inevitabilidad interna en el mundo exterior, adscribiendo a la naturaleza una necesidad que es sólo psicológica; (2) a pesar del carácter momentáneo y fragmentario de nuestras impresiones, les adscribimos una existencia distinta y continua, y así generamos la creencia en un mundo externo de objetos. Esta creencia es producto de nuestra preferencia indolente por las secuencias uniformes de impresiones relacionadas, cuya separación elegimos ignorar; (3) de la misma forma, nos permitimos adscribir una identidad a las percepciones sucesivas que ocurren en nuestra mente, tratando las series de percepciones como si sus miembros fueran una y la misma; así creamos la ficción de la identidad personal.
En cuanto a la moral, Hume sostiene que la razón debe ser esclava de los sentimientos o pasiones. Sólo las pasiones pueden movernos; la razón debe estar a su servicio. Las reglas de la moral y de la justicia tienen un carácter puramente convencional. No existe una necesidad racional que nos lleve a respetar esas reglas (la propiedad privada, la obediencia a las leyes, el respeto a las promesas, etc.). Observar estas reglas, así como otras convenciones (e.g., las del a modestia y la castidad) es algo bueno sólo por la utilidad social que traen. Si las condiciones sociales fueran diferentes, esas normas no tendrían sentido. (Tomado de: Thomas Mautner, ed., Dictionary of Philosophy, London: Penguin, 1997, 257-258).
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El mundo de Sofía:
1. ¿Cuáles son los dos tipos de percepciones que tiene el hombre, según Hume?
Las impresiones y las ideas.
2. ¿Qué son las impresiones?
La inmediata percepción de la realidad exterior, como cuando uno se quema en una estufa. Una sensación directa, causa de las ideas.
3. ¿Qué son las ideas?
El recuerdo de una percepción. Por ejemplo, la idea de "quemarse".
4. ¿De qué tipo pueden ser las impresiones y las ideas?
Simples y compuestas.
5. Dé un ejemplo de una impresión y de una idea compuestas.
Al percibir una manzana percibo muchas sensaciones simples: olor, tamaño, textura, etc. En mi mente, el recuerdo de estas sensaciones unidas producen la idea compuesta de manzana.
6. ¿Qué es, para Hume, la idea del "yo"?
Una larga cadena de impresiones simples que nunca se han percibido simultáneamente. No es más que "un manojo o un montón de juicios diferentes que se suceden el uno al otro con una rapidez increíble, y que están constantemente en cambio y en movimiento" (MS, 328-329).
7. ¿Qué sería, para Hume, la naturaleza humana?
Una idea compuesta de muchas sensaciones sobre hombres concretos, pero sin referente real. Con otras palabras, una quimera o ficción.
8. Según Hume, ¿el hombre tendría un alma inmortal? ¿Por qué?
No. El concepto de alma inmortal es una idea compuesta, ficticia, según Hume.
9. ¿Qué son las leyes de la naturaleza, para Hume?
Hábitos de nuestra mente, sobre relaciones entre sensaciones simples, como la idea de que a toda causa sigue un efecto. Su fundamento, por lo tanto, no está en la naturaleza, sino en nuestra mente.
10. ¿Cuál es el origen de los juicios morales, según Hume?
Los sentimientos. "Según Hume todo el mundo tiene cierto sentimiento hacia el bien de los demás. Tenemos la capacidad de mostrar compasión. Pero todo esto no tiene nada que ver con la razón" (MS, 336).
11. ¿Qué significa que no es correcto derivar juicios normativos a partir de juicios descriptivos? Ponga un ejemplo.
Que el hecho de que las cosas sean de determinada forma, no significa que deban ser así. Por ejemplo: los paralíticos no pueden valerse por sí mismos; ergo, debemos ayudar a los paralíticos.
12. ¿Qué es "actuar responsablemente", para Hume?
"Agudizar los sentimientos que uno tiene hacia los demás" (MS, 338).
George Berkeley
Datos biográficos: 1685-1753. Obispo irlandés.
Su interés era refutar el materialismo. Su tesis era que para una cosa material, como una silla o una mesa, su ser es ser percibido por los sentidos --esse est percipi--, y para algo no material como la mente o el espíritu humano o Dios, existir es percibir --esse es percipere--. Tenemos ideas de lo que es percibido, y nociones de la mente o el espíritu que percibe.
El idealismo de Berkeley tiene como consecuencia la negación de que los objetos están compuestos no solo de cualidades perceptibles como el color y la textura, sino cosas imperceptibles, como los átomos, que son los que causan las cualidades perceptibles. También implica que las cosas dejarían de existir al dejar de ser percibidas.
Los problemas, desde el punto de vista de Berkeley, son: si la existencia de las sillas y los árboles que vemos alrededor nuestro depende de que sean percibidos, ¿qué es lo que causa esas percepciones en nosotros? Segundo: si las cosas siguen existiendo aunque nosotros no las percibamos, como de hecho sostiene Berkeley, ¿cómo puede ser esto?
La respuesta de Berkeley a ambos problemas fue introducir una mente o espíritu infinito, que identifica con Dios. Él sería quien hace que nosotros percibamos sillas y árboles, y quien continua y perpetuamente percibe esas sillas y árboles cuando nosotros no lo hacemos.
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El mundo de Sofía:
13. ¿Qué es lo único que existe, para Berkeley?
Lo que nosotros percibimos.
14. ¿Qué es lo que nosotros percibimos?
Nuestras propias sensaciones o ideas, no las cosas mismas.
15. ¿Cuál es la causas de nuestras percepciones, según Berkeley?
El espíritu que causa todo en todo, y gracias al cual todas las cosas subsisten. Dios es el que suscita en nuestra conciencia toda la multitud de ideas y sensaciones a las que estamos constantemente expuestos. (MS, 343)