Forjemos buenos líderes para un mejor futuro en nuestro país
Guatemala es un país pequeño en vías de
desarrollo, en donde se ha demostrado que sí existe la capacidad para
internacionalizarse y poder darse a conocer en todo el mundo. Asimismo, hemos progresado en el ámbito
político, económico y social luego de la Firma de la Paz en 1996, pero es
necesario mantener esa tranquilidad para que sigamos prosperando y lograr que
cada individuo pueda dar su mayor esfuerzo para lograr ayudarse a sí mismo y a
los demás. Para ello, es necesario que forjemos
una sociedad con líderes, quienes tengan una convicción e idea clara de qué
es lo que quieren lograr, cómo lograrlo y poder concretarlo en la realidad del
país. Muchas personas únicamente se
dedican a criticar a los demás, sin preguntarse realmente quien ha tenido la
verdadera culpa de que sigamos viviendo en un país subdesarrollado. Esta idea se ha ido superando con el tiempo,
pero aun queda una gran parte de la población que vive únicamente siguiendo a
los demás, haciendo lo que la mayoría de personas hace y simplemente vivir
conforme el día, sin tener una visión clara hacia el futuro.
Son muchos los filósofos que
han desarrollado distintas ideas sobre qué es lo más importante que debemos
alcanzar en la vida, y cual es el camino para lograrlo. Es por ello que, todos los guatemaltecos
tenemos que tomarnos un tiempo para examinar cada una de éstas ideologías, y
poder considerarlas para actuar de cierta manera, y así tomar una postura
formal y definitiva, y no, como se dice comúnmente, seguir al rebaño de
ovejas. Debemos entonces hacer líderes,
que demuestren firmeza, convicción y seguridad en sí mismos. En este ensayo, se planteará el perfil de un
buen líder partiendo desde las ideas de varios filósofos, tomando su idea
central y logrando así crear al líder que necesitamos para que Guatemala siga
adelante. Un líder debe de tener la
capacidad de dirigir, de escuchar a los demás, y de sentar un patrón de conducta ético y moral
ejemplar. Media vez existan personas
que puedan contribuir a la sociedad de manera positiva, cualesquiera que sea su
ámbito de trabajo o de influencia, entonces se logrará crear una ambiente
propicio para la paz entre los individuos y que cada uno logre realizarse de
tal forma que se sienta satisfecho consigo mismo.
Un
líder debe de se capaz de demostrar que lo que siente por su país y por su
gente es de suma importancia, y es lo que más le preocupa para lograr una
sociedad próspera. ¿Cómo se puede dar a
conocer esto a todos los individuos? Es
una tarea bastante complicada, pero si realmente el líder se lo pone como meta,
es capaz de lograrlo, y es esto lo que
determina su capacidad para poder dirigir una nación, o sencillamente un grupo
determinado de personas. Es por ello
que todo debe de realizarse en base de acciones y no solamente largos
discursos y promesas, como suelen hacer
muchos de los políticos actuales. Todo
aquello que es tangible y que deja huella en las personas es lo que tiene
valor, pues es así como se forjan nuevos valores y patrones de conducta dignos
de seguirse. Uno de los grandes
filósofos clásicos, Platón, partiría por decirnos que una de las funciones
primordiales del líder es practicar la virtud, y esto implica ser justos no
solo con nosotros mismos, sino con toda la sociedad. ¿Y cómo se logra esto? El
líder, para poder dar el buen ejemplo, debe de empezar por ser virtuoso, y esto
se logra por medio de tener en armonía las tres partes del alma o psyché, las
cuales son: la razón, la pasión y el deseo.
Esto genera, al mismo tiempo, la tres grandes virtudes que según Platón
son la sabiduría, valentía y templanza.[1] En definitiva, el ser virtuosos, es uno de
los más importantes y esenciales valores éticos que deben de ser inculcados en
todas las personas, ya que la virtud y la justicia son el punto de partida para
llevar a cabo una vida moral.
Como ya se ha mencionado
anteriormente, el auténtico líder debe ser capaz de saber a donde quiere
llegar, y esto se hace a través del establecimiento de metas. Por meta entiéndase entonces aquel fin
último que el individuo quiere alcanzar, y que por lo tanto debe de esforzarse
para alcanzarla. La meta es a veces lo
primero que aparece en el pensamiento, pero lo último en alcanzar. Otro de los grandes filósofos clásicos,
Aristóteles, afirma que las metas que un ser humano se propone deben de tener
tres características fundamentales: autosuficiente, alcanzable y que tenga un
fin.[2] Autosuficiente en el sentido que se pueda
llevar a cabo por sí solo, y es lo que hace deseable la vida; alcanzable, pues
tiene que poderse llevar a cabo y para ello es necesario que esté ligado a la
realidad de la persona o de la sociedad; y por último, que tenga un fin, ya que
una meta sin propósito alguno no tiene validez ni ningún beneficio para
nadie. Por lo tanto, debe de poseer una
razón, una justificación que la haga válida y que además aporte a la sociedad
para alcanzar la felicidad, que según Aristóteles, es el fin último del ser
humano. Consecuentemente, se puede
afirmar que el líder debe de forjar la felicidad en las personas, de la mejor
manera posible para que exista bienestar y se eviten problemas en el
futuro. Es cierto que no se puede ser
feliz por siempre, pero sí momentáneamente, y eso es lo que nos motiva a seguir
adelante, tratando de alcanzar nuestros sueños y siempre estableciéndonos
nuevas metas que nos hagan mejores personas.
Asimismo, un líder debe de poseer conocimientos, y es por ello que
Aristóteles nos dice que el hombre debe hacer uso de la razón. Esto se logra a través de la experiencia que
se vive cada día y las acciones que uno comete. Algunas veces se podrían cometer errores que pueden afectar a
cierto grupo de personas, pero es así como se obtiene la sabiduría necesaria
para poder encontrar aquellos conocimientos que son esenciales para lograr ser
un líder de éxito. Es esencial entonces
el uso de la razón para que a través del conocimiento pueda ser virtuoso, y de
esta forma inculcar en las personas el dar lo mejor de sí, siendo igualmente
virtuosos. ¿Cómo se puede ser mejor
cada día? La única forma de lograrlo es
a través de la práctica y de las acciones, adquiriendo experiencia y el
continuo mejoramiento de la acción humano, que es en esencia la praxis.
Otra de las características
fundamentales de un líder, y que también es un valor que debe de inculcar en
las personas es el principio ético de los estoicos, quienes afirman que el ser
humano debe distinguir entre lo que depende de nosotros y lo que no depende,
viviendo conforme la naturaleza y el orden natural de las cosas[3]. Existe cosas en nuestro alrededor que no
podemos cambiar ya que así están y sencillamente tenemos que aprender a
coexistir con ellas. Esto sucede, por
ejemplo, cuando nos encontramos con alguna persona con un carácter sumamente
difícil, y que por lo tanto tenemos que aceptarlo tal como es y dar lo mejor de
nosotros para poderlo entender. En
estos casos, los estoicos nos dicen que debemos de aprender a entender que lo
único que podemos hacer es cambiar nuestra actitud interna, y poder así lograr
ver la realidad desde una mejor perspectiva.
Es por ello que un líder tiene inculcar el valor de la apatía, lo
cual es un estado de indiferencia, y dejar pasar las cosas y dejarlas como son
debido a que no se pueden cambiar.
¿Porqué me voy a complicar la vida en tratar de resolver aquello que así
es y sencillamente nunca va a cambiar?
No se puede “nadar contra la corriente”, y es por ello que Epicteto nos
dice que el estado de apatía nos ayuda a entender eso y lograr encontrar la paz
interior. Aquel líder que demuestra una
paz interior, un estado parecido al de la ataraxia, logrará realizar sus metas
de mejor forma, y asimismo, ser capaz de transmitir un ambiente de tranquilidad
y jovialidad. Lo único que realmente
depende de nosotros son nuestras actitudes, y es por ello que un líder sí puede
lograr un cambio radical en la forma conformista de pensar de muchos de los
guatemaltecos para crear personas capaces y responsables, que sí pueden hacer
sus tareas de forma eficiente y, lo más importante, que es hacerlas con pasión
y esmero.
Un líder no debe de ser
individualista, debe de entender las necesidades de los distintos sectores de
la población y ser capaz de mantener una armonía entre todos para que todo
marche bien, y sin ningún tipo de enfrentamientos. Es una tarea sumamente difícil, pero se puede lograr si se toman
en cuenta todos los aspectos anteriormente mencionados que cada uno de los
filósofos nos ha dado a conocer. Pero, ¿cómo es posible mantener una armonía
entre tantas personas, en un mundo que cada vez se torna más individualista y
al mismo tiempo globalizado? Para ello,
es sumamente necesario mantener el respeto hacia lo que las demás
personas hacen o poseen, siempre y cuando se siga un patrón determinado de
conducta que sea aceptado por la mayoría de personas. Aquí es donde entre el papel del Estado, quien únicamente debe
proporcionar seguridad y garantizar que existirá un respeto hacia la propiedad
privada, ya que por naturaleza, el hombre tiende a cuidar mejor lo que es suyo
y no lo que es de todos. Tal como
alguna vez dijo Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Otro gran filósofo, Thomas Hobbes, tiene un
pensamiento el cual nos dice que la felicidad se alcanza a través de la
autopreservación individual, y es por ello que existen distintos objetos de
deseo, bienes como la amistad, la riqueza y la inteligencia, que facilitan
alcanzar este estado de autopreservación.
Sencillamente no debemos de hacer a los demás lo que no queremos que nos
hagan a nosotros, como lo definiría Hobbes en las leyes de la naturaleza humana
o la regla dorada.[4] Un líder debe de inculcar además el respeto
a la ley, ya que es la ley la que regula el comportamiento humano, y es el
Gobierno el encargado de velar por la seguridad de las personas, y castigar a
aquellos que no cumplan con la ley establecida. Todo lo que es correcto o incorrecto debe de estar determinado
por la ley, y debe de ser aplicados a todos por igual para que de esta forma
sea justa. Además, es importante
mencionar que todos los valores morales surgen del núcleo social más
importante, que es la familia. Con una
base familiar sólida, el individuo podrá desenvolverse mucho mejor ante la
sociedad, y poder determinar lo que es malo o bueno, evitando ser castigado por
la ley. Por último, un líder debe de
entender que la justicia a nivel social es, como dice Hobbes, el cumplimiento
de un pacto. El Estado es el encargado
de que dicho pacto se cumpla, y de esta forma, ambas partes salgan beneficiadas
de igual forma. En una sociedad
moderna, se debe de entender que los seres humanos debemos de comunicarnos de
la mejor forma posible, dando a conocer todas nuestras e ideas y
pensamientos. Es así como nos damos a
conocer, y es así como un líder debe de presentarse ante el público, ya que
será caracterizado por ser una persona transparente y honrada. Por lo tanto, un líder debe de saber
inculcar en los demás la honradez y el respeto, ya que de esta forma las
relaciones entre individuos serán más productivas y beneficiarán, ya sea de
forma directa o indirecta, a toda la población. Es decir, cuando nos ayudamos a nosotros mismos, conservando lo
que tenemos, logramos que los demás vivan tranquilamente, ayudándolos a que se
desenvuelvan mejor.
¿Se podrá alcanzar la
felicidad para un gran número de personas?
Debido al mismo hecho que todos los seres humanos somos distintos, es
muy difícil y poco probable hacer que todos sean felices a la misma vez. Los seres humanos perseguimos distintas
metas, tratamos de conseguir lo que queremos de maneras muy diferentes y esto
dificulta mucho el principio de utilidad que nos indica el filósofo John Stuart
Mill. El Principio de Utilidad nos dice
que debemos de promover la mayor felicidad posible para el mayor número de
personas[5]. Sin embargo, la base de dicha filosofía es
muy acertada, ya que nos indica que todas aquellas actividades que promueven la
felicidad son correctas, e incorrectas cuando tienden a hacer lo
contrario. Sin embargo, esto depende
mucho de que es lo que signifique “felicidad” para cada individuo, ya que es un
término muy relativo que para cada persona, ya que tiene un significado muy
particular para cada quien. Existen patrones de conducta que sí pueden ser
aplicados en forma general, y son éstos los que regularmente tienden a proporcionar
la felicidad que la mayoría de personas necesitan y desean alcanzar. Finalmente, Kant menciona que el fin último
no debe de ser la felicidad, sino la buena voluntad. Este principio debe de ser fundamental en la humanidad, que cobra
igual importancia que la idea sobre la felicidad en John Stuart Mill. Sí se puede lograr una combinación de ambas
ideologías, ya que se puede tener buena voluntad, siempre cumpliendo con el
deber, y a través de ello lograr alcanzar la felicidad plena. El cumplir por el deber nos hace personas
responsables, y es éste el gran aporte que hace el pensamiento de Kant en un
líder: la idea sobre hacer el deber, forma por la cual se consigue la
buena voluntad[6]. El líder que sí cumple con su deber hacer
sentir importante y necesaria la compañía de las personas que están a su
alrededor, ya que en equipo se pueden llevar a cabo las metas de mejor
forma. Por lo tanto, hay que ver a la humanidad como un fin, y no
como un medio. Asimismo, en la sociedad
se debe de inculcar el valor de responsabilidad y de solidaridad; trabajando en
grupo siempre se llega más lejos que trabajando de forma individual.
¿Es fácil llegar a ser un
líder? En definitiva, no lo es. Lo importante es querer hacerlo, para que de
esta forma nuestras acciones estén siempre enfocadas hacia la prosperidad de un
país, o simplemente de nuestro grupo de trabajo. En Guatemala, debemos de forjar todos estos valores que han sido
mencionados a lo largo de este ensayo, promoviendo gente capaz que puede sacar
mejor provecho de aquellas cosas que sabe hacer bien. Todas las corrientes filosóficas tienen un enfoque específico,
pero al reunirlas, sí se puede crear una forma de pensamiento sumamente
productiva, que ayudará a cada individuo a sentirse orgulloso de su nación y de
su ser. El mundo, por lo tanto, estará
organizado de forma tal que todos sus componentes serán muy importantes, y al
faltar uno de ellos, toda la sociedad podría sufrir las consecuencias. Sin embargo, a través del tiempo hemos visto
como los distintos métodos de organización social han ido fracasando, con lo
cual surgen nuevas tendencias y estilos de vida. En efecto, como se menciono anteriormente, todo lo que el hombre
aprende es en base a la experiencia, y esto es cometiendo errores. La mejor forma de organizar a una nación es
aquella donde se respete la propiedad privada, en donde todos seamos libres de
pensar y de expresarnos, y asimismo, es una sociedad en donde la ley sí es
respetada, ya que los valores éticos están siempre guiados por la buena
voluntad de cada persona.
[1] Denise, Peterfreud y White, Great
Traditions in Ethics; Belmont, Ca.: Wadsworth, 1996, en http://fce.ufm.edu/catedraticos/mpolanco/platon.htm, 28/05/2000.
[2] Denise, Peterfreud y White, Great
Traditions in Ethics; Belmont, Ca.: Wadsworth, 1996, en http://fce.ufm.edu/catedraticos/mpolanco/aristoteles.htm, 28/05/2000.
[3] Denise, Peterfreud y White, Greaat
Traditions in Ethics; Belmont, Ca.: Wadsworth, 1996, en http://fce.ufm.edu/catedraticos/mpolanco/epicuro.htm, 28/05/2000.
[4] Denise, Peterfreud y White, Great
Traditions in Ethics; Belmont, Ca.: Wadsworth, 1996, en http://fce.ufm.edu/catedraticos/mpolanco/hobbes.htm, 28/05/2000.
[5] Denise, Peterfreud y White, Great
Traditions in Ethics; Belmont, Ca.: Wadsworth, 1996, en
http://fce.ufm.edu/catedraticos/mpolanco/mill.htm, 28/05/2000.
[6] Denise, Peterfreud y White, Great
Traditions in Ethics; Belmont, Ca.: Wadsworth, 1996, en http://fce.ufm.edu/catedraticos/mpolanco/kant.htm, 28/05/2000.